05 Dic

Fotografía Pura. Encuentro con un colega.

Un día de Septiembre de este año sin mas ni más recibí una solicitud de amistad en Facebook. No conocía a la persona por lo que antes de aceptarla visite su pagina para ver de quien se trataba. Era un colega, un fotógrafo. Era alguien que, por lo que pude ver, se dedicaba desde hacia tiempo a la fotografía y hasta daba cursos de fotografía. Me interesé, y pensé que podía ser una buena idea conocer gente nueva con la cual poder compartir conocimientos de fotografía. Era de mi edad y parecía ser un buen tipo así que acepté la solicitud. Inmediatamente después me escribió por Inbox saludándome e iniciando una pequeña conversación. La situación no paso a más, apenas un saludo y unas felicitaciones de cortesía para después dejar el asunto por algunos meses en pausa.

Hace unos días recibí de nuevo una nota de mi colega Oscar. Se trataba de un curso que esta iniciando y promocionando para esta temporada decembrina. Lo recibí con gusto, me agrada la idea de que la gente siempre esté dispuesta a enseñar y que, sobre todo, se encuentre activa. Aproveché para saludarlo y felicitarlo por este nuevo proyecto que tenía en puerta. Me llamó la atención que en su invitación redactara la sentencia de manifestar su inconformidad hacia aquellas personas que consideraban sus cursos costosos. Es verdad que los precios de los servicios de fotografía profesional así como los precios de los cursos de fotografía se han abaratado mucho, también su calidad a decaído mucho, en ambos casos, por cuestiones inherentes a las condiciones nuevas y digitales del ámbito fotográfico, entre otros muchos aspectos. Sin embargo, cuando vi los precios que manejaba Oscar para sus cursos, me sorprendí aún más, eran muy bajos. Lo cual me produjo curiosidad de saber que estaba pasando. Lo invite a desayunar y quedamos para la siguiente semana.

Yo llegue primero y escogí una mesa cerca de un ventanal por donde entraba un rayo de sol que me parecía agradable. Inmediatamente después llego Oscar. Camisa blanca y pantalón deportivo, con una barba de candado que mostraba algunas canas que le proporcionaban algunos años de más de los que realmente tenía. Comenzamos a platicar de la manera en la que normalmente lo hace la gente que se conoce por primera vez. Cuanto tiempo llevas en la fotografía? Fue su primer pregunta. Después de contar nuestra historia comenzó la verdadera plática fotográfica.

Oscar había pasado por un proceso diferente al mío. El siempre se había dedicado a la docencia de manera indirecta, es decir, dando clases para otras empresas y por supuesto haciendo fotografía propia. Me contaba que entendía la informática al nivel de aquellos años y que eso le había ayudado a entender el medio digital pero no a realizar el cambio a la fotografía digital –no me cambié a la fotografía digital tan rápido como debí- me dijo.

Recordé un esquema de experiencias que me solían contar distintos fotógrafos con los que he tenido contacto, sus propias experiencias. Pienso que ni la fotografía lleva la tendencia, ni nosotros mismos, los fotógrafos, somos capases de llevar la tendencia de la fotografía hacia donde quisiéramos a nuestro entero placer, las circunstancias nos rebasan.

En las décadas de la mitad del siglo pasado se caracterizaba la fotografía, mayormente, por un sentido artístico y estético, influenciado en el caso de México por la ola de pintores muralistas y artistas plásticos, surgiendo fotógrafos como Manuel Alvarez Bravo, Tina Modotti, Edward Weston, etc. El fotógrafo era, justamente eso, un fotógrafo. El fotógrafo, en un sentido estricto del concepto, nunca lo ha sido tanto. Posteriormente con la llegada de la ola hippie y el rock la fotografía comenzó a dar sus primeros pasos hacia la moda y la publicidad, consolidándose en los años 70. Posteriormente los años 70s, 80s y 90s fueron los mas prolíficos para la fotografía en un sentido comercial y práctico. Los fotógrafos de estas décadas gozaron de los beneficios de la mejor época de la fotografía comercial y editorial. La época mejor pagada para los fotógrafos.

Oscar y yo somos de la generación que se sintió atraída por los brillos de esa época. Grandes estudios de fotografía, fotógrafos de naturaleza que viajaban por todo el mundo, fotógrafos de publicidad que llegaban a ganar muchísimo dinero, grandes campañas publicitarias, o el gran fotógrafo de arte. Esa generación de fotógrafos envejeció y para la llegada del nuevo siglo ya estaban enseñando una fotografía que se estaba yendo junto con ellos, a los nuevos fotógrafos, mismos que sin saberlo del todo, pasarían por una trasformación fotográfica sin igual. Las campañas publicitarias cambiarían con la masividad que proporcionarían las redes sociales, las agencias de publicidad desaparecerían y serían remplazadas por las agencias de marketing digital, los precios de los servicios fotográficos y las campañas publicitarias bajarían a niveles alarmantes. Pero por otro lado el costo de mantenimiento de un servicio fotográfico profesional aumentaría desproporcionalmente a la ganancia para el fotógrafo, teniendo la desventaja ahora de renovar el equipo de fotografía cada poco tiempo.

Oscar había pasado por el mismo proceso al igual que yo. Tuvimos que adaptarnos a un nuevo mercado y a nuevas técnicas de fotografía.

Dentro de sus relatos me contó como empataba antiguas técnicas de retoque fotográfico con las de Photoshop a petición de sus alumnos. En las clases que impartía en aquella época, tenia gente de edad adulta que habían sido fotógrafos de toda la vida y le pedían que les enseñara a realizar efectos en las imágenes que ellos realizaban con pinceles y trucos directamente sobre el papel fotográfico, pero ahora en Photoshop. Me contó de un aparato que se dejo de fabricar, desafortunadamente, pero que era capas de proyectar las fotos trabajadas en la computadora, es decir una foto digital, y proyectarla sobre un cuadro de película de 35mm para crear un positivo o un negativo fotográfico…

 

Oswaldo Ramírez / contacto@sabinastudio.mx / 5535500290

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Oswaldo Ramírez es un Fotógrafo en la Ciudad de México especializado como Fotógrafo de Arquitectura, Fotógrafo de Productos y Fotógrafo de Retrato en Sabina Studio.

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