05 Sep

Diario de un Fotógrafo en la Ciudad de México

El Regateo

Vivir en una ciudad como la de México significa muchas cosas. Con frecuencia escucho comentarios acerca de que hay una mejor vida fuera de la ciudad, gente que comenta que por la mitad del precio de un departamento en la ciudad, tienen una casa con jardín viviendo fuera de ella, por ejemplo.

Es un comentario al que en lo personal no le encuentro sentido o motivo, pareciera que quisieran justificar de alguna manera su cambio o buscaran algún tipo de aprobación. Siento que es una obviedad, la vida fuera de las ciudades es más tranquila y barata, pues si.

Lo que pasa es que vivir en la ciudad tiene muchos significados, uno paga no solo una casa, sino todos los servicios de la misma ciudad, museos, hospitales, universidades, etc. Son cosas diferentes. Cuando uno tiene poca edad, el campo le resulta a veces aburrido, y cuando uno tiene mayor edad le resulta atrayente, hay gente que nunca se iría al campo, le gusta la ciudad, otra en cambio, quisiera salir lo antes posible de la urbe. La felicidad no esta en un sitio, está en uno. El volumen de la población de la ciudad es un índice claro de que algo atrayente tiene la ciudad que no deja de coleccionar personas en su interior.

Este comentario, al que me refería en un principio, trae en el fondo una cuestión monetaria, y si, es caro vivir en la ciudad. Tiene un precio, por supuesto. Tal vez lo que pasa es que identificamos erróneamente de lo que queremos huir o evitar. La ciudad son personas, queremos huir del colectivo de personas que generan ruido, basura, agresiones. Los motivos son tantos y tan diferentes como personas.

Sin embargo hay un denominador en la gente que genera este ambiente tan agresivo, y es que todos estamos buscando en el fondo, lo mismo, nuestra economía, dinero. El clasemediero tendrá la suficiente seguridad monetaria para decir que busca su profesionalismo o algo por el estilo. Pero la gran, gran mayoría de la población está en otra situación. Tal vez sea uno de los tantos motivos por los algunos se quieren ir. Es una ciudad de pobres, llena de museos pero con insuficientes escuelas.

Por todo esto es que decidí perder a un cliente, me regateo. Y no se trata de una cuestión de orgullo, sino de lo que vale vivir aquí, en la ciudad. El valor de un servicio está muy ligado al precio de vivir aquí, y de lo que cuestan todo los gastos de operación. Encuentro, una desfachatez pedir un descuento sólo porque no vendes un producto si no que das un servicio, un servicio que la gente traduce erróneamente en un margen regateable.

Quieren una casa con jardín como el campo a bajo costo, pero viviendo en la ciudad. Es entonces cuando uno les dice que pueden ir al campo a buscar su casa con jardín. Y luego resulta que se regresan porque hay muchas arañas y pocos servicios en el campo y luego, descaradamente, te piden un descuento por tus servicios. Sería estupendo si Nikon diera descuentos por sus cámaras. Nadie se iría de esta ciudad si llegara el del gas y te diera un descuentito. O si los pagos del auto fueran regateables. En ese momento me acordaba de lo caro que es el equipo de fotografía y pues ni modo, el cliente, a volar! Hay muchos motivos por los que bajar los precios descaradamente resulta peligroso. Puede dejar de ser rentable un negocio.

Y bueno pues si, yo también quisiera vivir en un lugar mas tranquilo, me considero un chilango en toda regla, forjado en los impresionantes hornos del metro Balderas, sobreviviente de la Santa Maria la Ribera y moldeado milimétricamente por esta monstruosa ciudad. Regateos… no mamen!

Oswaldo Ramírez / contacto@sabinastudio.mx / CDMX

Oswaldo Ramírez es un Fotógrafo en la Ciudad de México especializado como Fotógrafo de Arquitectura, Fotógrafo de Productos y Fotógrafo de Retrato en Sabina Studio.

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