Retrato Ejecutivo 22 Dic

Rogelio, se lo merecía. Retrato Ejecutivo

Hace tiempo me contacto Rogelio, me solicitó información sobre una sesión de retrato ejecutivo. Sin embargo, pasaron algunos meses para que se decidiera a hacérselo.

Me contactó de nuevo, por whastapp, me mandó un mensaje. Me sorprende mucho darme cuenta de que cada vez se usa menos ese medio, el teléfono fijo, sin embargo, me llaman mucho las agencias de telemarketing que evidencian el comercio ilegal de datos personales, me llaman de empresas que no comprendo como pueden tener tantos datos sobre mi.

Al ver la foto de Rogelio en el whatsapp vi que era un chico joven,  comprendí inmediatamente que requería una sesión de retrato ejecutivo que le ayudara a complementar su currículum, y que seguramente buscaba trabajo.

Le llamé por teléfono, era de voz agradable y se sentía, a tiro de piedra, que era un buen chico, fue muy amable al indicarme sus necesidades.

Le explique el proceso de este tipo de estudio fotográfico y los requerimientos, agendamos una cita, y Rogelio llegó puntual.

Sesión de fotos relajada

Era muy delgado, de estatura media, era mas bien frágil, tez canela y abundante cabello. Noté que estaba un poco nervioso, así que me apresure a platicar con él para colocar su cabeza en otro sitio, necesitaba relajarlo para que en las fotos saliera tranquilo.

Le pregunté qué ropa traía y le pedí que me la mostrara. Comenzó a relajarse y vi que podíamos hacer unas cuantas combinaciones con los pantalones y camisas que traía.

Procedí a explicarle que haríamos varias poses y varios encuadres con cada conjunto para que obtuviera una book más amplio de fotos.

Buscaba fotos sobre fondo blanco con encuadres de médium shot, closeup, cuerpo completo, pero decidí tomarle algunos encuadres diferentes con aire suficiente en algún lado para que escribiera algún texto, por ejemplo.

Platicar estaba resultando, Rogelio estaba más animado y comenzaba a preguntarme cosas –como debo posar? Me pregunto.

Mientras le sugería comenzar con una camisa blanca, un pantalón obscuro y corbata, le comentaba que buscaríamos mejorar la postura y que yo comprendía perfectamente que él no era modelo, así y que iríamos despacio para encontrar poses agradables.

 

Una sesión más personal

Rogelio se colocó en el sitio exacto donde se encontraba la iluminación y quise saber un poco más de él, así que le platique un poco de mí para entablar una conversación más personal.

Me contó que había trabajado anteriormente en una empresa por varios años, pero un día se convirtió en uno más de la tasa de desempleo en México que se estima en 3,4% de la población económicamente activa (PEA), según el dato oficial del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Una cifra que considero extremadamente inexacta y que no refleja lo que se ve en el día a día.

Le realice unas fotos de prueba para ver cosas de luz y ángulos. Le mostré las fotos y le gustaron mucho, su rostro cambió y comenzó a sentirse completamente cómodo.

Rogelio estaba luchando por ingresar de nuevo a un trabajo que le ayudara a vivir en una ciudad que no otorga pensiones, seguros médicos y que el ahorro para el retiro será miserablemente manejado por empresas privadas.

 

La vorágine laboral

Rogelio posaba contento mientras mostraba la total ignorancia que tiene sobre la vorágine a la que deseaba entrar de nuevo, me platicó un poco de todo con un sentido auténtico de camaradería.

Mientras le sugería posturas corporales y gestos acompañados de miradas, yo también pensaba en los míos, en mi sobrina, la cual estaba ya en la preparatoria cercana a encarar esa misma violencia laboral.

Rogelio era un chico agradable, y en verdad le deseé buena suerte, sería por la empatía que me reflejaba el recuerdo de mi propia familia.

Rogelio venía de una área popular de la ciudad y yo pensaba, para mis adentros, que él sería un excelente elemento si se le ponía en el puesto adecuado, en algún cargo, me causaba una pena ver gente valiosa en situaciones tan desfavorables.

 

Se lo merecía

Le pregunté si tenía ya un currículum preparado y como era. Por lo que me dijo, tenía uno muy básico. Le sugerí realizar una presentación mejor armada con las fotografías que le estaba realizando. Le di algunos tips de diseño y contenido que le ayudarían a resaltar sus aptitudes y le sugerí publicaciones periódicas en sitios.

Después de varios cambios de ropa y una hora y media de sesión, nos despedimos. Su sesión de retrato ejecutivo estaba lista, me esmeré en editarle sus fotos, quise entregarle sus retratos ejecutivos lo mejor posible, simplemente porque se lo merecía.

 

 

Oswaldo Ramírez es un Fotógrafo en la Ciudad de México especializado como Fotógrafo de Arquitectura, Fotógrafo de Productos y Fotógrafo de Retrato en Sabina Studio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *